La “Botticelli millennial”: de vender pinturas en la playa a superar US$1 millón en subastas

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Por Ivette Leyva

En el verano de 2019, los dibujos de Anna Weyant reposaban sobre una toalla de playa en una feria de arte en Los Hamptons, y algunos llegaron a venderse por US$400. Pero mucho ha llovido desde entonces: tres años después, The Wall Street Journal se refiere a ella como la “Botticelli millennial” y sus obras ahora pueden sobrepasar el millón de dólares en subastas.

A worker at Sotheby's auctions puts Sandro Botticelli's
Un trabajador de Sotheby’s coloca «Young Man Holding a Roundel» de Sandro Botticelli. Foto: REUTERS/Carlo Allegri

Ha sido un meteórico ascenso a la cima del mundo del arte contemporáneo para Weyant, muy lejos de su modesto comienzo en Calgary, Canadá. Criada en una familia de abogados y jueces, las únicas pinturas de su infancia eran los hallazgos de su abuelo en el mercado de pulgas.

Weyant, de 27 años, dijo a WSJ que se inscribió en la Escuela de Diseño de Rhode Island porque se había mudado a Nueva York y esa fue la institución más cercana que la aceptó. En su segundo año, comenzó a pintar mujeres y niñas “que parecían perdidas en un cuento de hadas”.

“Nueva, confundida y nostálgica en un nuevo país, estaba asustada”, contó. “Recuerdo haber pensado que si podía transferir mis miedos a la mujer que estaba pintando, al menos tenía a otra persona en la conversación conmigo”.

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Después de graduarse en 2017, pasó siete meses pintando en la Academia de Arte de China en Hangzhou, pero su gran oportunidad llegó cuando regresó a Nueva York en la primavera de 2018 y comenzó un trabajo como asistente de la pintora Cynthia Talmadge, de estilo puntillista.

“Descubierta” en Instagram y Google

Instagram tuvo un papel sustancial en su explosivo éxito. Talmadge fue quien comenzó a publicar en su cuenta personal parte del trabajo de Weyant, incluida la pintura -ahora famosa- de una joven descansando en bata de baño con una pierna levantada hacia el cielo, “Reposed V”.

Talmadge también la presentó a su distribuidora en la galería de arte de Nueva York “56 Henry”, Ellie Rines. “Vi mucho potencial en ella”, dijo Rines, quien fue la que vendió sus dibujos en la feria de Los Hamptons.

Ese mismo verano, el crítico de arte Jerry Saltz publicó nueve muestras de su trabajo en Instagram que dijo que había encontrado buscándola en Google. Actualmente, no posee ninguna obra de ella, pero asegura que simplemente encontró su trabajo “apasionante”.

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Para septiembre de 2019, ya participaba en su primera exposición individual en Nueva York, “Welcome to the Dollhouse”, en la galería 56 Henry.

“Sus pinturas de niñas sombrías resumen las agonías de la adolescencia temprana, incluida una a la que le habían metido pañuelos de papel en el sostén abierto”, reseñó WSJ. Cada pieza se vendió por entre US$2,000 y US$12,000.

La obra de Weyant de aproximadamente 50 pinturas ya ha llegado a las manos de importantes coleccionistas. El Museo de Arte del Condado de Los Ángeles exhibió recientemente su trabajo en una exposición colectiva, y el ex curador de la Bienal de Venecia, Francesco Bonami, predijo que pronto hará su propia aparición en el evento, lo que sería otro hito en su carrera.

Tal como está, la demanda de su arte supera la oferta: la lista de espera para comprar una de sus pinturas, dicen los marchantes, es de al menos 200 nombres. Y el mes pasado, cuando cada una de las tres principales casas de subastas de Nueva York incluyó sus obras, decidió asociarse con la galería de arte más grande de todas, Gagosian.

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La noticia de su debut en Christie’s la dejó demasiado nerviosa para asistir o incluso ver la transmisión en vivo. “Summertime”, su retrato de una mujer con cabello largo y suelto que había vendido por alrededor de US$12.000 dos años antes, se revendió por US$1.5 millones, cinco veces su estimación más alta.

“La gente me seguía felicitando”, dijo, pero la venta no la tranquilizó. “Todo lo que sentí fue presión”.

Su récord es un retrato de 2020, “Falling Woman”, que se vendió en Sotheby’s por US$1.6 millones, ocho veces su estimación más alta. La pintura fue consignada por Tim Blum, ex distribuidor de Weyant en la galería de Los Ángeles Blum & Poe, con quien desde entonces Weyant cortó relaciones.

La artista le había vendido a Blum su “Falling Woman” por apenas US$15,000. Una vez que se enteró de que tres de sus obras iban a subastarse, Weyant anunció que se había mudado oficialmente a la Galería Gagosian.

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Su polémica relación con Larry Gagosian

Para la primavera de 2021, ya Weyant estaba en ascenso. Los precios de sus pinturas se acercaban a los 50.000 dólares. Blum & Poe, que para entonces la representaba exclusivamente, permitió que la gente visitara su primera exposición individual, incluido el marchante Larry Gagosian, quien luego la invitó a cenar en su casa de Beverly Hills.

Bill Powers, de Half Gallery, le había presentado el trabajo de Weyant a Gagosian en imágenes de más de una decena de obras de artistas que le envió por su celular.

El fundador de 77 años de posiblemente la red de galerías de arte más poderosa del mundo dijo que el trabajo de Weyant en ese lote se destacó por “refinado e imaginativo”. “Me encantó la claridad y el mal humor”, agregó.

Gagosian no demoró en visitar 56 Henry y comprar “Head”, una pintura de Weyant donde el cabello rubio de una mujer cae en cascada sobre sus hombros desnudos. Está colgado en su casa ahora, dijo.

Larry Gagosian, Jeffey Deitch y Anna Weyant asisten a la fiesta
Larry Gagosian, Jeffey Deitch y Anna Weyant asisten a la fiesta «Maya Ruiz-Picasso, Fille de Pablo» en el Musee des Arts Forains en París, Francia (Foto de Luc Castel/GettyImages)

Durante el último año, la artista ha mantenido una relación amorosa con el famoso marchante. Él dice que nunca antes había salido con una artista de ningún tipo y vaciló sobre ficharla para su galería debido al escrutinio público. Sin embargo, cree que puede ayudar a llevar más piezas de Weyant a los museos que a los catálogos de subastas, y cuando se trata de discusiones sobre su carrera, dijo, la trata igual que a sus otros artistas.

Muy pronto, las revistas de arte y farándula comenzaron a ver a la pareja en París y Saint-Tropez. Sus obras, mientras tanto, eran cada vez más imposibles de encontrar en el mercado.

Ahora, Weyant está tratando de concentrarse en su próxima exposición individual para Gagosian en noviembre. Las mujeres que pinta parecen estar cambiando, ocupando lienzos más grandes y luciendo labios color rubí y colas de caballo, “como porristas malvadas”, dijo la artista.

“Mi miedo tal vez se esté convirtiendo en algo más teatral”, dijo. “Siento que ahora ya tengo mi equilibrio”.

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