Cómo el voto femenino llevo a Lula a la cuarta victoria

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Con el 51,79 % de los sufragios, equivalente a 64.256.232 votos, frente al 48,21 % de Flávio Bolsonaro, que reunió 59.826.041, según el Tribunal Superior Electoral el ex empleado metalúrgico Luiz Ignazio “Lula” Da Silva ganó por cuarta vez la presidencia del Brasil, un hecho sin precedentes en el país carioca.

El resultado puso de manifiesto la importancia del electorado femenino en una contienda definida por un margen estrecho, donde la brasileña tuvo la última palabra.CifrasBrasil cuenta con 83,9 millones de electoras, que representan el 53 % del padrón, frente a 74,8 millones de varones. Además de su mayor peso demográfico, las mujeres presentan patrones de participación y preferencias electorales diferenciados.

La última encuesta de Datafolha de 2022 había identificado una brecha de género que volvió a manifestarse en esta elección: el apoyo a Lula alcanzaba el 51 % entre las mujeres y el 35 % entre los varones, mientras que Bolsonaro concentraba el 61,7 % de la intención de voto masculino. Los analistas sugieren un carácter inédito a esa discrepancia.

La diferencia final, de aproximadamente 4,4 millones de votos, permite dimensionar la relevancia de un sector cuya incidencia política suele adquirir visibilidad solo después del recuento electoral.

Análisis

Anna Simone Laratro, estudiante paraguaya de RR. II. de la Universidad de Brasilia, analizó el papel decisivo de las mujeres en la victoria de Lula, particularmente el de las electoras de bajos ingresos residentes en las periferias urbanas. Así como la población de adultos mayores.

“Ambos contendientes recibieron una cantidad inmensa de votos en el mometo de la extensión de plazo de la votación. Bolsonaro 4 millones, pero Lula 10 millones” refirió la joven analista.“Todos ellos presenciaron la dictadura y el atropellamiento a los derechos.

Muchas victimas de torturas terribles salieron a votar y pidieron ir a votar. No querían permitir de nuevo pasar por eso las generaciones futuras ni tampoco al Brasil actual. Flavio en cambio se mostraba a favor de la dictadura e hizo referencias sobre ella en muchos de sus discursos” indicó Laratro.

Realidades

Por otra parte, la orientación del voto no puede comprenderse exclusivamente como una identificación de género: también responde a condiciones materiales de existencia. Durante la pandemia, las mujeres asumieron buena parte de la gestión doméstica del cuidado en un contexto en el que el gobierno desalentaba la vacunación.

Entre las jefas de hogar, Lula registraba un apoyo del 47 %, frente al 27 % de Bolsonaro. Entre quienes percibían hasta dos salarios mínimos, la diferencia alcanzaba el 51 % frente al 19 % respectivamente.

Estos datos sitúan el voto femenino en la intersección entre género, clase y racialización, en una sociedad donde la pobreza afecta especialmente a las mujeres negras.

Esta dimensión guarda relación con las propuestas mediante las cuales Lula buscó recuperar apoyo después de la primera vuelta, entre ellas la reducción de la jornada laboral y la actualización de Bolsa Familia. Ambas medidas remiten a condiciones fundamentales para sostener el cuidado: disponibilidad de tiempo e ingresos suficientes.